Un golpe.

Ignacio Escañuela Romana.

Al levantarse de la cama, esa mañana de verano, en su interior como el golpe contra un inmenso yunque, sólido y duro. A lo largo del día, repuesto de la sensación de lejanía y profunda nada, fue comprendiendo que todo lo vivido había sido un engaño, autoimpuesto, basado en olvidarse de sí y objetivarse en lo que los demás pensaban y juzgaban.

Aquella tarde, ya avanzadas las horas, mas aún de día, miró a las líneas difusas de nubes extrañamente alargadas, que se dirigían oblicuamente hacia el lejano horizonte del norte. Comprendió que estaba sintiendo la llamada angustiosa de lo que era, y de lo que quería ser. Plena y dolorosamente sereno, sintió un inmenso miedo.

Publicado por

Ignacio Escañuela Romana

Un poco de todo, escritor, filósofo y economista. Porque, en el fondo, son la misma cosa.

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