Principios.

Ignacio Escañuela Romana.


Demasiada reflexión, un cierto hartazgo de sabiduría. La capacidad de cálculo, las experiencias de los resultados, todo ello, le habían vuelto cobarde. Lo sentía por dentro. Soñaba con los principios de su juventud y no sabía dónde los habría puesto. Como perder la luz en la incursión a través de noches sin sol, oscuridad sin luces. Mejor, entonces, no mirar el espejo para ver qué era, de qué se había despojado para quedar solo ante sí. ¿Cómo podía haber soñado con esa firmeza de la falsedad?, ¿Cómo podría haber deseado esta impasibilidad en la nada?. Observaba las tenues estrellas de esa noche con boira, sintiendo el frío inundando su interior, y se preguntaba por las razones por las que no había podido soportar la presión de los demás, por las que había iniciado la cesión.

Imagina, ahora, un renacimiento. El principio de la vuelta a los orígenes, a lo que soñó ser, a algo indómito y sin reservas. Sí, se dijo, volver a la inmediatez. Recordó aquella noches de estrellas iluminadas en el arco de la luna, cuando paseó a través de la avenida bajo enormes álamos, acompañado por el susurro del viento oceánico…

https://escribiryfilosofar.blogspot.com/2021/07/principios.html

Publicado por

Ignacio Escañuela Romana

Un poco de todo, escritor, filósofo y economista. Porque, en el fondo, son la misma cosa.

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