Y entonces …

Ignacio Escañuela Romana

… queda la tarea siempre inacabada, la victoria elusiva, las horas perdidas sin remedio, el alejamiento de uno mismo, la cerrazón y el pliegue a lo que se espera, limitado por lo que valdría la pena, lo que miras en el cristal, la pérdida a veces irreconocible para uno mismo.

Tratar de equilibrar, intentar medir y balancear, esperar el nuevo momento para no reconocer, soñar para no despertar…

Entonces llega, sí, el instante en que la verdad te alcanza y, ella, ahí, operando, componiendo tu imagen ante ti mismo, como una brisa que arrastra a la memoria para llegar a la playa donde el dolor pulsante te hace mirar a las olas y, decides, das el primer paso. «Nada está perdido si…» (Cortazar): ¡claro!

Sientes la brisa en tu pelo, el rumor de la montaña en los oídos, las larga ondas de agua que van rompiendo. Aspiras, llenas el pecho, de ese aire. El dolor continúa, pero estás vivo.

Publicado por

Ignacio Escañuela Romana

Un poco de todo, escritor, filósofo y economista. Porque, en el fondo, son la misma cosa.

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