Viento del sur

Ignacio Escañuela Romana

Ven, ven viento sureño, bárreme por dentro esta noche, aquí en la colina más alta, mientras observo las luces de estrellas lejanas. Llévatelo todo, miedos y deseos, recuerdos y sensaciones, culpabilidad, ambiciones, identidad. Hazme volar, entonces, en esta noche, la más apasionante que pudiese existir, sin final, sin principio: yo, yo disuelto y la brisa cálida en su viaje hacia los campos meseteños castellanos.

Nada que añorar, sin remembranzas, apenas una brizna en el todo del universo, con el ostro como nostalgia de lo que nunca existirá. Sueños e ilusiones, barridos hacia el interior del altiplano.

Entonces volver a la casa de los sueños, en mitad del espacio vacío, bajo la oscuridad de una noche sin luna, mientras las estrellas me observan fríamente, compartiendo el instante, soplando a través de todo lo que me resta.

Vastos jardines de Cernuda, donde no sea ya ni memoria. Sólo ese soplo del viento, del sur, allí donde habitan los sueños, bajo la mirada de la eternidad.

Publicado por

Ignacio Escañuela Romana

Un poco de todo, escritor, filósofo y economista. Porque, en el fondo, son la misma cosa.

3 comentarios en «Viento del sur»

  1. Me gusta mucho lo que expresas y la manera en que lo haces. Producen tus escritos una sensación de liviandad o ingravidez, una especie de apertura o un vaciarse ¿dónde? en la frontera entre lo que soy y el mundo.
    Esa sensación de infinitud también, recuerdo, la sentí al leer Crónicas Marcianas de R.Bradbury.
    Saludos.

    Le gusta a 1 persona

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