Miro

Ignacio Escañuela Romana

Miro, sí observo, las bajas nubes opalescentes de esta noche que sangra. Ríos enteros cayendo a mares en mi alma, o en lo que de ella quede. La mitad muerta, la otra mitad muda. ¿Dónde he dejado el sentido?. En esta marea creciente, las olas fluyentes me arrastran hacia adentro. Sí, sé que yo mismo soy el arrastrado y el mar. Comparto la ballena terriblemente divina, blanca y majestuosa y el cazador condenado a ir a lomos del gigante implacable.

¿Alzarse, pues?. No lo sé, la verdad. Pero creo que debo empezar y silbar, marcando uno, tres, cuatro, … Morir, mientras, un poco más adentro, pero al menos sentir el corazón golpeante de vida.

Busco pues el sufrimiento que me haga sentir la vida. Pensar lo es todo, vivir no es nada hasta que me muevo, sin orden ni forma, sin planos ni dirección, pero, definitivamente, me desplazo. Miro, oteo, no logro sentir, arrastro, voy como una marea en busca de la pleamar incierta.

Publicado por

Ignacio Escañuela Romana

Un poco de todo, escritor, filósofo y economista. Porque, en el fondo, son la misma cosa.

2 comentarios en «Miro»

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