En el viaje

Ignacio Escañuela Romana

Caminó entonces exhausto, conociendo ya el resultado de la vida. No de su vida, sino de todas las posibles. En aquel instante, sintió que todo ganaba su lugar y había llegado exactamente adonde nunca quiso estar. Era lo que nunca deseó. Pero no se preguntó qué había pasado, sólo siguió andando, deslumbrado, bajo soles nocturnos, pero extrañamente vivo.

Todo lo que he pensado, se dijo, todo lo que he deseado, el conjunto de mis vivencias, absolutamente ese total, como polvo en el vacío. Quizá sea esto el final irremediable al que llegar, pensó, y es algo inesperado completamente. Como flotar hacia la nada, donde un no existir. Comprender esto, se dijo, me ha costado toda la vida. Pero sí, merecía la pena. Todo lo que dejé atrás queda entonces ahí, en el viaje.

Publicado por

Ignacio Escañuela Romana

Un poco de todo, escritor, filósofo y economista. Porque, en el fondo, son la misma cosa.

Un comentario en «En el viaje»

  1. Muy reflexivo. Emprender un viaje es como preguntarse por el sentido de la vida. Ningún concepto es la respuesta ya que la pregunta la realiza la propia respuesta, nosotros como realidad existencial. Los viajes siento que son lo mismo, no podemos buscar nada, encontrar nada, ni llegar a un destino a no ser que lo llevemos dentro.

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