Espejo

Ignacio Escañuela Romana

En la medianoche febril mi propio espejo me visitó para enseñarme a ser por detrás siendo. Lo que observé en torbellino caótico me desagradó y grité con muda voz para despertarme. Pienso que lo logré, mas temo la vuelta de ese pozo oscuro ágrafo y sé que me atiende, me espera. Lo sé auténtico, me sé ilusorio. El sol llamea ondulante. No quisiera pues el final, pero ya lo soy.

Publicado por

Ignacio Escañuela Romana

Un poco de todo, escritor, filósofo y economista. Porque, en el fondo, son la misma cosa.

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