Kant, Fichte, Foucault

Ignacio Escañuela Romana

Kant defiende a ultranza las libertades de pensamiento y expresión y las hace núcleo imprescindible de la Ilustración, como movimiento histórico del siglo XVIII, y como propuesta general de carácter político o social. Kant está, entonces, proponiendo que utilicemos la racionalidad de modo autónomo (y universal, por lo tanto), y que a través de ese uso (público) y de las libertades señaladas la sociedad se transforme.

Por lo tanto, su filosofía es un rechazo a cualquier limitación desde el poder de estas libertades. Se habrían ya establecido en ciencia y técnica, pero no en política y religión. Si se logra establecer un debate abierto y racional, donde los sujetos no busquen como tal intereses propios, sino fundamentos de validez general, entonces el progreso es seguro. El fundamento se encuentra en su concepción de la ética como producto de la autonomía: seguir la regla universal como producto de mi voluntad. Un problema que dejo aparte es cómo sea posible esa libertad en una naturaleza que funciona a través de leyes (los intentos de Kant de considerar la libertad como causalidad parecen un poco confusos).

Late aquí un cierto optimismo. El Estado debe «comprender» que más allá de su tendencia a ser obedecido, tales derechos le benefician. Además, éstos, reafirma, no son renunciables y constituyen a un ser racional.

Ojo que Kant defiende la necesidad de obediencia al Estado, a las leyes. Pero confía en que la Ilustración va a llevar a una nueva relación ciudadano y Estado, en el que éste se plantee exclusivamente el interés público y, con ello, el respeto a la dignidad humana, como ámbito de derechos y libertades.

Más tarde, la época, la Revolución y la contrarrevolución, generarán un cierto descontento filosófico. Una polémica entre pensadores «conservadores» y una especie de «izquierda» filosófica (llamativa la división más tardía entre derecha e izquierda hegeliana, en la década de 1830).

Por ejemplo, son bien conocidas las críticas de Fichte (un filósofo destacado y discípulo de Kant, quien por cierto parece enviar a la libertad al mundo de las cosas en sí, como hechos anteriores a los fenómenos): la edad de la Ilustración, lo sería de “la indiferencia absoluta hacia toda verdad» (citado en Jimena Solé, 2020).

Fichte defiende las libertades de pensamiento y de expresión (rechazando la diferencia entre uso privado y público que Kant había realizado, para asignar al funcionario un uso privado o limitado de su expresión). Pero califica a la Ilustración de momento negativo, proponiendo un avance hacia uno positivo donde el discurso tenga pretensiones de veracidad y el oyente sea sincero e intente comprender activamente (op.cit.). Esto, por cierto, recuerda poderosamente al concepto de Foucault de parresía o intención de un discurso sincero, franco, abierto (Foucault, 2010).

Referencias utilizadas:

Kant, E. (2009). ¿ Qué es la Ilustración?. Foro de educación, 7(11), 249-254.

María Jimena Solé, «Fichte y la ilustración: de la defensa de la libertad de expresión a la exhortación al pensamiento autónomo», Revista de Estud(i)os sobre Fichte [En línea], 21 | 2020, Publicado el 01 diciembre 2020, consultado el 18 mayo 2022. URL: http://journals.openedition.org/ref/1640; DOI: https://doi.org/10.4000/ref.1640

Foucault, M. (2010). El coraje de la verdad: el gobierno de sí y de los otros II. Curso en el Collège de France (1983-1984). FCE.

Publicado por

Ignacio Escañuela Romana

Un poco de todo, escritor, filósofo y economista. Porque, en el fondo, son la misma cosa.

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