Porque

Ignacio Escañuela Romana

Porque me miré una mañana en el espejo y pensé. Me observé al pasar y no me vi. Me desperté y dudé. Leí para no recordar. Me iluminé bajo luces falsas de neón como si fuesen el sol. Comí y quise no persistir. Reí en el hueco del vacío sobre vacilaciones. Me llegaron los rumores del viento y oteé atardeceres. Recité el poema y callé perplejo. Respiré y llamaradas heladas cruzaron por mi cerebro.

Porque escribí estas palabras, miré al través de la ventana, soñé.

Publicado por

Ignacio Escañuela Romana

Un poco de todo, escritor, filósofo y economista. Porque, en el fondo, son la misma cosa.

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